La Patum

Desde el móvil, añade esta web a tu pantalla de inicio

Las
comparsas

Las comparsas son las protagonistas indiscutibles de la Patum. Herederas de los antiguos entremeses medievales del Corpus, representan un universo simbólico único en el que conviven el fuego, la solemnidad, la sátira y las antiguas representaciones del bien y el mal que, a lo largo de los siglos, han mantenido viva la fuerza ritual de nuestra fiesta.

El Tabal, los Turcos y Caballetes, las Maces y los Ángeles, las Guitas, el Águila, los Enanos Viejos, los Gigantes, los Enanos Nuevos y los Plenos trascienden su dimensión material para convertirse en una expresión viva de la identidad colectiva. Cada comparsa tiene una personalidad propia, una historia y una forma específica de moverse y relacionarse con el resto de patumaires. Un patrimonio colectivo que, con amor y veneración, las berguedanas y los berguedans hemos preservado y sabido transmitir de generación en generación.

Tabal

Es el pregonero de la fiesta. El sonido de su repique, pa-tum, pa-tum, da nombre a la fiesta desde finales del siglo XVIII


El Tabal es el único elemento de La Patum que participa en todos y cada uno de los actos de la fiesta. Su presencia es constante y, en cierto modo, puede afirmarse que la preside y dirige.

Documentado desde 1621 y reconstruido en 1726, fue el único instrumento de La Patum a cuyo ritmo evolucionaban las comparsas hasta mediados del siglo XVII. El Tabal, pues, no tenía ningún simbolismo concreto dentro de las representaciones, sino que era el encargado de dirigir y coordinar las evoluciones de los diferentes entremeses y marcaba el ritmo de cada danza.

A finales del siglo XIX, cuando se empezaron a introducir piezas musicales a la fiesta, el protagonismo del Tabal quedó notablemente desplazado.

Aun así, Tabal y Tabaler siguen siendo un elemento imprescindible en La Patum. El domingo de la Ascensión, el Tabal es el encargado de anunciar la inminente llegada de La Patum a toda la población de Berga. Al mediodía de la víspera de Corpus, precede a la passada de los Gegants y, ese mismo día al atardecer (y el siguiente sábado), también encabeza los pasacalles o passades. Actualmente preside desde un lugar privilegiado las representaciones de La Patum en la plaza de Sant Pere y, antiguamente, iba al frente del resto de comparsas de La Patum en las procesiones de Corpus.

Y es que si alguna vez en el domingo de la Ascensión no se oyera el repique del Tabal anunciando el acuerdo municipal, ese año no habría Patum.

 
Tabal

patum infantil

La Patum Infantil se celebra el viernes de Corpus, aunque la actividad infantil de Berga empieza mucho antes. Los ensayos de La Patum Infantil duran dos semanas, unos días en los que los niños de la localidad aprenden los distintos bailes de la celebración. Por eso se considera una “escuela de patumaires”.

El viernes de Corpus, los niños y niñas de Berga representan su propia Patum en la plaza de Sant Pere. Esta Patum consta de los mismos elementos que la representada por los adultos, pero de unas dimensiones más reducidas.

Por la mañana, La Patum Infantil empieza con un pasacalles por las calles de Berga, y al mediodía y por la tarde tienen lugar las representaciones de La Patum de Lluïment y La Patum completa con todas sus comparsas: Tabal, Turcs i Cavallets, Maces i Àngels, Guites, Àliga, Nans Vells, Gegants, Nans Nous, Plens y Tirabols.

La Patum Infantil

patum de la llar

Patum accesible impulsada por profesionales y usuarios de la Fundació La Llar. Es una fiesta abierta a todo el mundo, pero dedicada y hecha por personas con diversidad funcional. Esta iniciativa vela por la cultura popular adaptada, garantizando la participación y disfrute de la experiencia de las personas implicadas.

Las músicas patumaires son interpretadas en directo por la Banda de la Escuela Municipal de Música de Berga y músicos de la Fundació La Llar.

Desde el año 2023, se realiza en la plaza de Sant Pere.

Patum de la Fundació La Llar

música

El componente fundamental

Saber más

La música es un componente fundamental de la fiesta, sobre todo desde finales del siglo XIX, cuando las distintas melodías fueron incorporándose a La Patum. Hoy en día no se concibe La Patum sin las músicas interpretadas por la Cobla Pirineu, la Cobla Ciutat de Berga y la Banda de la Escuela Municipal de Música de Berga.

La mayor parte de la música de la fiesta es de carácter popular; se trata de una música sencilla y en algún aspecto única y genial. Entre los músicos de La Patum cabe destacar la figura de Joaquim Serra i Farriols, Quimserra (Berga, 1834-1906), autor de las músicas de los Turcs i Cavallets, los Plens y los Nans Nous. Fue él quien cambió radicalmente el panorama musical de La Patum, modernizándolo definitivamente.

También es digno de mención Ricard Cuadra i Camprubí (Berga, 1951-1997), que organizó el Concierto de Música Olvidada de La Patum en 1993 para recuperar antiguas piezas que habían dejado de interpretarse. El éxito alcanzado, sin proponérselo, con la reintroducción de obras que llevaban décadas arrinconadas, hizo que este concierto tuviera continuidad en 1995 y 1997, con la recuperación de nuevas partituras. Su prematura muerte, en el mismo año 1997, llevó a instituir el Memorial Ricard Cuadra, que da continuidad a la labor que él dejo inacabada, con un concierto anual que se celebra el sábado de la Santísima Trinidad.